Las elecciones presidenciales y parlamentarias del
Uruguay del 2019 se llevarán a cabo el día domingo 27 de octubre de 2019. En
caso de que ninguno de los candidatos llegue a una adhesión del 50 % +1 del
total de votos se realizará una segunda vuelta, el día domingo 24 de noviembre
de 2019.
Esto es lo que dice el calendario electoral de Uruguay,
pero este año es clave en tanto los diferentes partidos políticos deben elegir
a sus precandidatos para dirimir quiénes serán finalmente los candidatos para
las elecciones de 2019.
En el medio de todo esto, en poco más de un mes, se
jugará el campeonato mundial de fútbol en Rusia y, como en Uruguay este deporte
es religión, todo se detiene hasta la dilucidación de este evento.
Y mientras en Rusia los once celestes corren detrás de la
pelota, la campaña electoral se va a detener. Esto servirá para de alguna
manera observar el panorama y dar alguna pauta para, entre otras cosas, hacer
de las elecciones un enfrentamiento político civilizado.
Es que a lo tradicional del “cara cara”, el acto y la gira,
algo habitual en las campañas electorales, se ha ido sumando elección tras
elección y cada vez más, el uso de las redes sociales.
Aunque las investigaciones sobre el uso de las redes
sociales aún no brindan información sobre el impacto real en la decisión de los
votantes, sí existen estudios muy serios sobre las tendencias políticas y el
comportamiento de los usuarios.
En ese sentido se asegura que en las elecciones
presidenciales del 2008 en Estados Unidos existió una relación directa entre el
número de seguidores de los partidos políticos, actores principales y
candidatos en las redes sociales con los votos obtenidos.
El reciente escándalo de Cambridge Analytica y Facebook
ha puesto de relieve que, sin ser ilegal, el uso electoral de las redes
sociales puede llegar a impactar en los usuarios y estos pueden ser usados para
influir en un resultado.
Así ocurrió con la elección de Donald Trump en Estados
Unidos o el impacto en el Brexit para propiciar la salida de Gran Bretaña de la
Unión Europea e incluso se afirma en la elección del otro lado del Río de la
Plata con Mauricio Macri como presidente.
Si serán importantes las redes sociales que en Europa,
que tiene elecciones para su parlamento también en el año 2019, la Comisión
Europea busca evitar que éstas influyan en la elección.
“La difusión de desinformación deliberada, de noticias
falsas para influir y manipular el comportamiento, es una amenaza real para la
cohesión y la estabilidad de nuestras sociedades y para nuestras instituciones
democráticas”, dijo este jueves el comisario europeo de Seguridad, Julian King,
al presentar la iniciativa de la Comisión Europea para combatir la difusión de
noticias falsas en redes sociales. El principal objetivo es impedir que este
tipo de contenidos incidan en las elecciones para el Parlamento Europeo,
previstas para mayo de 2019.
La Unión Europea a partir de esta iniciativa exigirá que
cada una de las redes sociales prepare durante los próximos dos meses un código
de conducta que busque tres objetivos: un manejo “más transparente, fiable y
responsable” de la información de los usuarios, una mejor identificación de los
contenidos patrocinados, y la represión de los bots, programas que son
utilizados para acciones simples y repetitivas en internet.
En América latina la propaganda política ha sido seducida
por la inmediatez de las redes sociales, aunque la brecha digital es más grande
que la de Europa.
Sin embargo, hay países como Uruguay donde la
digitalización y el acceso a internet y consecuentemente a las redes sociales está
extendido es dable esperar que se multiplique su uso para las próximas
elecciones.
Hay ya en las redes sociales innumerables prácticas
corruptas de compra y uso de usuarios fantasmas, abuso de publicaciones, guerrilla
mediática, ataques con bots y las conocidas fake news.
De esta manera, la utilización de las redes sociales será
un territorio más donde se van dilucidar y desarrollar las diferentes estrategias
electorales procurando captar votos.
Pero no todo será agradable en la campaña electoral en
tanto ya se puede ver y vivir fenómenos de combate digital entre candidatos y
probables candidatos y partidos políticos. Ya se pueden ver y leer descalificaciones,
ataques personales, acusaciones y hasta burlas en las redes sociales.
Todavía se está a tiempo para arbitrar una suerte de
código ético para el uso de las redes sociales con vistas a las próximas
elecciones.
La ONG Transparencia Uruguay está promoviendo ese código
de ética, que no es censura, ante la falta de regulación y la ausencia de leyes
que sancionen tanto el uso como abuso en los contenidos en las redes sociales.
Este código de ética propenderá a elevar la calidad del
debate, aunque claro está que no podrá evitar la descalificación, el
descrédito, la calumnia como medio para ganar votos, pero al menos expondrá a
los partidos y candidatos usen a las redes sociales con fines espurios.